Los niños y las niñas, adolescentes, jóvenes y adultas que están bajo la cobertura de los programas de MAMA, junto con nosotros, constituímos una familia grandota. Evidentemente que no son nuestros hijos, pero trabajamos diariamente con mucha responsabilidad y compromiso para ofrecerles lo mejor, para sacarlos adelante y crearles condiciones y oportunidades de mejor vida.

Somos una familia grandota ¿y en qué familia no hay momentos de alegría y de tristeza?, ¿en qué familia todo es perfecto y maravilloso y no existe contradicción?.

En MAMA siempre hemos hablado de los éxitos y los fracasos. Nos hemos negado a hermosear la realidad y decir que en esta gran familia que somos “siempre todo lo que hacemos nos sale bien”, que todo es motivo de orgullo y felicidad.

En el camino que hemos emprendido hay momentos de luz y también de sombra, mejor dicho de oscuridad. Es un camino con grandes obstáculos, pero a pesar de ellos en muchos casos los hemos superado y sabemos del triunfo; también en otros tantos hemos vivido el dolor del fracaso que significa perder a niños y niñas o que no avanzan o no se liberan de la vida vieja que sólo les dará tristeza.

Presentamos a continuación algunos testimonios de éxito, sólo algunos de muchos y también testimonios de fracaso, sólo algunos de muchos más.